¿Qué tal si lo primero que haces cuando llegás a la oficina ya te causa estrés?
Automáticamente, y apenas se pone un pie en la oficina, millones de personas se conectan a Internet para chequear los mails antes de empezar la jornada laboral, hasta convertirse en un hábito que se extiende de 9 a 18 durante toda la semana, minuto tras minuto.
Según la “International Stress Managment Organization”, los e-mails están entre las 20 causas más importantes de tensión laboral. Hábito del nuevo milenio o una ceremonia más, lo cierto es que esta forma de comunicación laboral contribuye en alto grado a crear estrés, sobre todo por el número de e-mails recibidos.
Diferente a lo que se imaginaba cuando se soñaba con los beneficios del progreso y una sociedad feliz, hoy están abrumando a los trabajadores y monopolizando su tiempo libre. Tal es el resultado de un doctorado realizado en la Universidad de Ciencias Empresariales de Copenhague, en Dinamarca, para establecer el grado de estrés que causa el correo electrónico.
“Gran parte de los empleados dijo que les causa estrés la forma en que constantemente les llega correo electrónico; incluyendo circulares y copias informativas, que suelen llegar como bombas de racimo, en palabra de uno de ellos”, dijo Annette Groning, autora de la investigación. La conciencia del tiempo taladrando la cabeza cuando se recibe un mail sabiendo que el remitente espera ansioso una respuesta inmediata, genera agotamiento. A lo que hay que sumarle el riesgo de mal interpretaciones que obliga a los usuarios a redactar cuidadosamente el texto.
Mientras la tecnología se transforma en un vicio insaciable, Annette Groning sugiere “enviar e-mails sólo cuando sea absolutamente necesario, informando además al destinatario si se trata de un mensaje informativo o si se espera una respuesta, y eventualmente con que premura”.
Saludos.