La vida del circo que va de ciudad en ciudad montando su carpa y transfiriendo sus enseñanzas de generación en generación, ha evolucionado para incorporar una nueva estética a estos espectáculos que son la delicia de grandes y chicos.
En la década del ochenta en Canadá surgió el Cirque du Soleil, creado por el francés Guy Laliberté de tan solo 23 años. Esta propuesta nació de la incorporación de una nueva estética en el circo a través de la inclusión de las más variadas disciplinas como la danza, la música y la gimnasia artística, apoyados por una puesta teatral donde todos esos aspectos se ensamblan creando un espectáculo único en el mundo.
Desde sus inicios el Cirque du Soleil impuso su marca distintiva, conformada por los artistas más talentosos provenientes de todos los países. De esta manera, han logrando una verdadera profesionalización del circo. La forma de vida allí es muy estricta: los integrantes deben cumplir con largas jornadas de trabajo, llevan una vida muy ordenada, se ajustan a los horarios establecidos y dan lo máximo en cada performance. Quizás sea por estas exigencias que sus espectáculos son tan impactantes. Allí se despliega un mundo de fantasías donde nada queda librado al azar.
Presenciar una función de este circo es sumergirse en un viaje surrealista por las fantasías más inimaginables hechas realidad a través de estos artistas que vuelan por los aires, realizan coreografías majestuosas, disparando un arco iris de colores desde la escenografía y los trajes. Melodías new age y cantantes líricos dan forma a este nuevo lenguaje en el mundo circense en el que ya no se incluyen animales.
En el mes de abril se realizará en la Argentina un casting para sumar talentos locales a esta agrupación. Rosalía Celentano es la encargada de estas audiciones: “Mi trabajo es el de asesorar a los artistas que se presentan y comprobar la formación de cada uno de ellos para después transmitirle a los responsables en Montreal esos registros, dándoles detalles de los estudios que cada uno tiene, ya que ellos desconocen a los maestros nacionales. Yo firmo un contrato en donde me comprometo a ser imparcial y no tener especial interés por algún artista.” El número es limitado ya que por jornada se observan entre 7 y 10 aspirantes que trabajarán a lo largo de 10 horas diarias, donde se los evaluará para decidir quien puede participar y quien no.
A pesar de ser relegado por los tradicionalistas, este circo cuenta con un reconocimiento mundial. Posee sede en Montreal (Canadá) y ramificaciones en las ciudades de Amsterdam, Singapur y Las Vegas. A eso se le suman las giras por todos los continentes.
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