Con la difusión que tuvieron los casos de intrusión en e-mails de altos funcionarios políticos y periodistas, fueron muchos los navegantes de la Web que se sintieron inseguros.
Ante semejante amenaza —la de que cualquier malintencionado meta sus ojos donde no debe,como siempre, más vale prevenir que curarse. Para esto, a continuación se aportan dos formas muy eficientes según el grado de seguridad que se requiera.
La forma más sencilla de enviar un e-mail con el texto protegido está al alcance de la mano y en la propia computadora: el Word. Sí, el procesador de textos de Microsoft posee una funcionalidad para proteger los archivos.
Después de escribir una carta, o cualquier cosa , en el Word, hay que ir hasta el menú Herramientas y seleccionar Opciones. Cuando se abra la ventana nueva hay que hacer clic en la solapa Seguridad.
Dentro del menú de opciones que ofrece esa pantalla se podrá ver la correspondiente a “Contraseña de apertura” y “Contraseña de escritura”. Ingresando una clave de seguridad en la primera, el que después quiera leer el documento tendrá que ingresar la misma clave al momento de abrirlo pero no podrá hacerle ninguna modificación. En cambio, si posee la clave de escritura tendrá acceso a su modificación.
Los que quieran aumentar mucho más el nivel de seguridad de sus mensajes tendrá que optar por algún sistema de encriptación de mensajes como el que utiliza PGP (Pretty Good Privacy), uno de los mejores softwares de codificación de archivos.
Este programa utiliza dos tipos de claves. Una de ellas es privada y sólo la conoce el que genera los documentos. La otra es pública y conocida por aquellos que serán los receptores de los mensajes.
A través de este sistema no sólo se aumenta el nivel de invulnerabilidad de los documentos que se comparten sino que además, el receptor sabe efectivamente quién es el que mandó el documento.
Saludos.