Un estudio descubrió que la presión arterial elevada en infantes y adolescentes es desapercibida por los doctores de Estados Unidos. El problema —vinculado con la obesidad juvenil— es de gran peligro ya que la hipertensión puede dañar los órganos de manera silenciosa. Generalmente en los niños ésta se refleja a través de enfermedades hepáticas, cardíacas o endocrinas, sin embargo los órgano más afectados son los riñones. Los expertos de la Universidad Western Riserv, estudiaron a más de 14,000 chicos —entre 3 y 18 años— y se descubrió que 507 casos tenían hipertensión —de los cuales 376 no habían sido diagnosticados— pese a controles médicos previos. Los investigadores proponen crear registros médicos electrónicos para analizar los cambios físicos (como altura y peso) de los niños y adolescentes, para determinar la normalidad de su presión arterial.
Saludos.